En la mañana tuvimos la oportunidad de compartir mi hermano David (guitarra) y yo (teclado) acompañando a Francely (flauta, quien por cierto ganó con la ayuda de Dios recientemente un concurso nacional de flauta. Su enriquecedora experiencia la puedes ver en http://www.vertice24.com/blog/?p=50).

El evento fue un congreso de la Fesja Saltillo – Metro ’07 (obsesiona2 x Jesús) en el bioparque Estrella. Tuvimos el placer de conocer a un grupo de jóvenes que ministraron (sirvieron) la alabanza de una manera excelente, y en un intermedio pudimos compartirles algo de lo que el Señor nos ha ido enseñando a lo largo de los años relacionados con la música cristiana. Este es un tema que nos apasiona a mis hermanos y a mí. Hemos visto la evolución de la música en la iglesia, y a pesar de las personas que se resisten al cambio (todo cambio, todo crecimiento es doloroso al principio), vemos que están surgiendo en diferentes lugares y con diferentes personas el mismo sentir: la música debe ser renovada para alcanzar a los jóvenes (de esto nos compartió Omar Carballo (Lic. en Música) del grupo Conexión del D.F. el viernes por la noche en su visita a vértice).

Aunque este tema lo podríamos ampliar y discutir, en este momento no quiero centrarme en ese punto, sino en la necesidad que tenemos como iglesia de reunirnos los que el Señor nos ha llamado de una u otra manera para servir por medio de la alabanza. Un congreso para músicos se agradecería. De lo que pudimos platicar con los hermanos de Monterrey son temas como:

* La necesidad de estar conscientes de que la música es para Dios principalmente, no para entretener a la gente (“vamos a amenizar la comida, culto, quince años, bodas, etc”??!! jiji La música fue hecha para alabar al Rey de Reyes!) ni para rellenar espacios “muertos” del culto (“en lo que pasa la hermanita que llegó tarde”).

* Debemos romper con el estereotipo que tiene el ambiente secular de que los músicos se creen bajados de otro planeta. Parte de la culpa la tienen los hermanos que sin querer le dan más alimento al ego de los músicos cristianos (“que bien tocas/cantas hermanit@” debiera ser sustituido por un “gloria a Dios por los talentos que te ha dado”). El músico cristiano es el equivalente al Levita de los tiempos bíblicos (1 Cron. 23:30). Qué responsabilidad el ser un sacerdote! No se trata sólamente de ejecutar un instrumento de la mejor manera posible, sino de vivir una vida de devoción personal para poder compartir con los demás lo que estamos experimentando. En palabras de un músico muy reconocido, Paul Baloche, la idea es que el músico debe “desaparecer” para que las personas se conecten con la presencia de Dios, y no buscar el protagonismo o los reflectores.

* Relacionado con el punto anterior, está la humildad. Tengo fresca en mi memoria un congreso de músicos cristianos en Villahermosa al que fueron mi primo Ed y mi amigo Uriel, y nos hicieron el favor de grabar los temas (’93 creo). Estuvieron Torre Fuerte y Marcos Witt entre otros. Un texto que usaron que nunca lo habíamos “visto” (te ha pasado? algo que lees en la Biblia pero que luego “redescubres” en un nuevo contexto?) fue Filipenses 2:3 “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos.” (NVI, mi versión favorita). Nos “dieron duro” las palabras, porque con 3 o 4 acordes que me sabía, me ponía ingenuamente a criticar a otros porque pensaba que yo podía hacerlo mejor o que era mejor. Sonará dura la palabra, pero honestamente era una tontería! Ese texto nos enseña a no hacer nada por competencia (como dicen otras versiones) sino debo ver a mi prójimo como superior. Y no es una manera de decirlo. Es cierto. Cristo mismo nos enseña que en el Reino de los Cielos si quieres ser el primero, tienes que ser el siervo de todos. Si Cristo que era el Rey del universo vino y descendió como hombre y no como cualquier hombre, sino como siervo! y dió su vida además! (Filipenses 2:5-11, uno de mis textos favoritos). ¡De qué puedo vanagloriarme yo! Lo más interesante y memorable es que conocemos a Alvaro López personalmente (considerado por muchos como uno de los mejores bateristas del mundo y quien es nuestro amigo personal), a los hermanos Hermosillo (Beto y Hector) y son tan sencillos! Músicos profesionales que alguna vez estuvieron bajo los reflectores del mundo pero decidieron entregar sus dones al servicio del Rey de Reyes y gracias a lo cual muchos jóvenes han entregado su vida a Dios. La próxima vez que te sientas tentado a criticar a algún grupo, guitarrista, pianista, etc., piénsalo dos veces. Recuerda Filipenses 2:3 (y esto aplica a toda la vida: deportes, calificaciones de la escuela, etc.). Como siempre le digo a mis alumnos: “Quieres apantallarme? Sé humilde aún con todo lo que sabes y compártelo”.

Creo que es mi post más largo, pero mi corazón arde por compartir tantas cosas. El hermano que sirvió como orador invitado (Toño Padilla) de la Fesja, sin tanta teología profunda, le llegó a los jóvenes (me incluyo) con el mensaje de lo mismo precisamente, de la humildad y la necesidad de formar parte de la “empresa de Dios” (Libres y Locos, recuerdan? Pero por Jesús (1 Cor. 2:14) je je), además para complementar lo que el Señor quería recordarme hoy vi el tema de la semana de oración del pastor Rojas el tema de Naamán, que precisamente habla de la humildad (se imaginan lo que requirió para un capitán del mejor ejército de su tiempo sumergirse en agua “lodosa”? en otro momento se los compartiré el mensaje).

Creo que debo estructurar mejor lo que implica ser músico cristiano, pero esas son los dos principales consejos que quiero dejarles por hoy: consagración y humildad.

Para despedirme por hoy, les comparto un video de un jazzista cristiano (para algunos esto será un oxímoron, idea que no comparto) que se lllama Jim Martinez al que acabo de descubrir hoy en youtube, es un potpurri de himnos en piano pero en jazz, me encantó: