Esta noche trataremos algo sencillo. Involucra el liderazgo de la iglesia, el equipo de adoración como lo llamamos normalmente (incluyendo músicos, escritores de música, cantantes, etc.) y la comunidad de acción.

Se trata de una sola cosa. Y hemos hecho un trabajo maravilloso en complicar algo que Dios deseaba que fuera claro y sencillo: la adoración.

Vivimos en lo que la historia podría decir que es la generación más grande de adoradores desde siempre. ¡Qué cosas hemos presenciado en nuestra vida!

En mi infancia recuerdo que la palabra adoración sólo la veía en el tablero de anuncios en los horarios de la iglesia, en la forma de “Culto de Adoración” a las 11:00 a.m. No aceptábamos el cambio tan fácil, pero era una iglesia muy activa. Tenía mucho poder de congregar gente, campañas evangelísticas muy grandes, se plantaban varias iglesias, se buscaba hacer algo por la comunidad como clases de cocina, marchas pro-salud, etc.

Aún así la palabra adoración no era tan usada. Cantábamos himnos todo el culto matutino, y en la tarde los coritos más “alegres”, como Sonreíd; Amor, amor; No importa de dónde tu vengas. Muchos se ponían incómodos en la parte de Sonreíd cuando dice “levantad las manos al Señor” y no lo hacían (luego chequen Salmos 63:4 y 1 Tim. 2:8 para que vean de dónde viene la idea de levantar las manos, por cierto). Algunos me dicen que se sienten incómodos incluso cuando se pide que se saluden en la iglesia. ¿Y qué tal el término “ejercicio de canto”? O cuando terminamos de cantar varios himnos, dicen, ya que pasan los oficiantes, “para comenzar el culto de adoración…”, ¿entonces qué hicimos mientras cantábamos? ¡Todo es parte de la adoración!

En los 60s, el movimiento de Jesús ocasionó que los “hippies” cristianos introdujeran un instrumento prohibido en las iglesias con música radical: la guitarra. Uno de los cantos de esa época (además de varios otros que cantamos) era “con sólo una chispa”… el coro era “así es el amor de Dios…” y en los 60s era música radical.

A principio de los 70s empezó una “guerra” que sigue fuerte en todo el mundo, aún más en nuestra Latinoamérica. Música tradicional vs. Contemporánea; coros vs. Himnos; batería vs. órgano; en algunos lados incluso es cantar con el himnario vs. cantar usando videoproyectores; discusiones acerca de cuál es la manera correcta de adorar. Y hay iglesias que se están separando por estos asuntos.

Por si fuera poco, tenemos que surgió la “cutting edge worship” con grupos británicos como Delirious!, pero no pasó mucho tiempo y surgió lo que se conoce como el Movimiento de la Adoración Moderna (Hillsong, Passion, etc.). ¿Moderna para quién? Se imaginan que Dios, quien da la inspiración al hombre para escribir música y letras, escucha los cantos y le decimos, “Señor, escucha esta canción, es lo más moderno que tenemos “, y Dios nos diría, “Sí, hace varios milenios me la cantaban aquí en el Cielo”.

Y ahora se hablaría de adoración “posmoderna”, de adoración “emergente”. “Yo formo parte del movimiento de la adoración emergente”, podría decir alguien. ¡Felicidades! Jesús resucitó hace dos mil años, y con sus cicatrices y sangre dejó fundada su iglesia por la cual han dado la vida muchas personas, y ahora está en todo el mundo.

¿Será que somos la generación más confundida? Me encanta la música de esta generación, la calidad que tiene, lo profesional que es. No me malinterpreten. Pero es un error pensar que servimos a un Dios que quiere más canciones de nosotros, y al fin del día nuestro legado como iglesia quizá no sea el vivir en la era más grandiosa de adoración, sino ser conocidos como la generación consumidora de estilos de música de adoración en la historia cristiana. “La generación que escribió más canciones, que cantó más canciones y consumieron más canciones que cualquier otra generación”. ¿Ese es el legado que queremos?

¿O queremos que nuestro legado sea que glorificamos a Dios con nuestras vidas llevando el evangelio a cada persona en el planeta Tierra? ¿Ese es el tipo de adoración que queremos ofrecer a Dios?

El pasaje que quiero compartir con ustedes es sencillo, está en Hebreos cap. 13, en los versículos 15 y 16. Ahí se encuentra una de las enseñanzas más importantes de la adoración en la Biblia. La adoración es más que canciones.

15. Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él (viene del ver. 12)…

La puerta de Jesús es lo principal, Él es la puerta. Si no venimos a través de La puerta antes de pasar por la puerta, entonces la verdadera adoración nunca sucederá en nuestras iglesias. Si entras por esa puerta antes de entrar por La puerta, entonces vas a necesitar algunas personas paradas aquí enfrente para energizarte en la experiencia de la adoración; pero si primero pasas por La puerta antes de entrar por esa puerta, entonces ya estarás adorando. Cuando entras al edificio, al templo, no necesitarás a alguien arriba de la plataforma para que te “enganche” a la experiencia de la adoración, para que atraiga tu atención con programas espectaculares y música novedosa. Si entramos por LA puerta que es Cristo mismo, con sus cicatrices en sus manos, pies y costado, que adquirió para darte la vida eterna, Él sostiene esa puerta para que puedas entrar a la presencia radiante y sin igual de nuestro Santo Dios; y cuando entras a través de Él, no dices: “¡Hola, Jesús, que tal! Vine a esta iglesia porque me dijeron que tocaban batería y tenía que verlo”, “Vine porque es lo ‘cool’ y está de moda”, o “Vine porque la música es ‘prendida’ y ‘padre’”. ¡No! Cuando Él abre la puerta, dices “¡Muchas gracias Jesús! ¡Te amo!” Alguien podría tocarte el hombro por atrás y decirte “Hey, ya va a empezar”, y le contestarías “No, ¡ya empezó! Entré por LA puerta antes de pasar por esa puerta”. Entonces no necesito una banda, un estilo, un ritmo, para empezar a sentir, porque mi Señor abrió la puerta para pasar ante la Presencia del Dios Altísimo.

15. Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de Alabanza, es decir…

En caso de que te confundas por los estilos, los idiomas, las palabras, te explica qué es un sacrificio de alabanza…

15. … fruto de labios que confiesan su nombre.

Esto incluye cantar, hablar, proclamar, declarar, recitar, es parte de la historia de la Iglesia, es algo maravilloso. “Cantad a Jehová cántico nuevo; Cantad a Jehová, toda la tierra. Cantad a Jehová, bendecid su nombre; Anunciad de día en día su salvación” (Sal. 96:1,2).

Cuando cantamos estamos en lo correcto al proclamar Su nombre, estamos haciendo lo que Él quiere que hagamos.

Pero para mucha gente ahí es donde termina la adoración. La adoración es sinónimo de música, los cantos, la banda, el grupo que dirige los cantos, el tiempo en que se canta. ¿Y la predicación? ¿El estudio de la Palabra? ¡También es Adoración! ¡Para los judíos era una de las formas más sublimes de la adoración porque así conocías más de Dios! ¿Y para ti? ¿Leíste su Carta de Amor en esta semana? ¿Quisiste aprender de Él, acercarte a Él en el estudio de la Creación? ¿Platicaste con Él durante la semana?

El fruto de labios es una parte de la adoración, pero no puede ser todo, porque si acabara ahí, nos convertiríamos en consumidores de adoración. Y estamos destinados a ser consumidos en la adoración. Nos hemos convertido en los consumidores: “dame una canción”, “me encanta”, “lo quiero”, “lo tomo”, “lo canto”, “lo siento”, “dame más”, “gracias por el CD”, “ya me cansó el CD, dame otro”, “¿dónde está el otro?”, “ahora lo descargo de bajamusik.com”, “ya me cansó también, dame otro”.

Conseguimos un álbum nuevo y lo oímos en el iPod, en el teléfono celular, en el automóvil, en la laptop, en la grabadora de la casa, y a los dos meses: “OK, ya estuvo bueno”. Por eso se dice que el movimiento de la adoración es como un jugguernaut, una fuerza imparable, porque somos consumidores: cantamos muchas canciones y salimos “ilesos” del proceso. Venimos a esta iglesia, lo pasamos muy bien, sentimos cosas maravillosas, pero a la mañana siguiente, a los dos días, el sentimiento ha desaparecido.

Dios no está buscando más canciones, busca personas. No quiere una canción de adoración moderna, quiere alguien que le diga: “esto es lo que te traigo, Señor, te traigo mi ser. Lo que tengo y lo que no; lo que soy y lo que no puedo ser; me rindo a ti; me pongo a tu disposición, en tus manos; ¿quieres una canción? Te canto de corazón una canción… pero tengo el presentimiento de que me quieres a mí más que a una canción, así que me entrego en adoración”. Dios espera que su iglesia esté dispuesta a ser consumidos y no consumidores.

Si el “fruto de labios que confiesa Su nombre” sólo es una canción, no hemos entendido nada. Podríamos estar cantando “Cuán grande es mi Dios, canta si Cuán grande es mi Dios”, sintiendo lo máximo, y quizá Dios no esté tan impactado como nosotros. ¿¡Cómo!? ¿Cuántas canciones podrá estar escuchando nuestro Dios en este momento? Incluso cuando estás dormido, hay millones de personas cantándole a Dios, cada segundo. Pero le decimos “¡Señor, prepárate porque aquí te va una canción que te impactará, la número 1 en el mundo cristiano!”… y Dios podría decir “OK, gracias. Ahorita hay unos cuantos millones de personas más que la están cantando de los 2 mil millones de cristianos en el mundo, en muchos de los más de 6 mil idiomas diferentes que se hablan en el mundo”. Y podría agregar “Por favor, ve y alimenta al pobre, cuida a los niños…” “¡Pero te estoy cantando Señor! No hay una mejor canción para nosotros, al menos disponible ahorita, para cantártela. ¡De esto se trata todo!”. “OK, gracias”.

Es bueno dar un “fruto de labios que confiesa su nombre”, pero no termina ahí. El 16 empieza “y”. Una gran conjunción, el núcleo, la conexión. No es esto o aquello, es esto Y aquello. Sólo si se dan juntos es verdadero como en la lógica de las computadoras. Uno sólo, no funciona.

16. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis… (RV 1960).

16. No se olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen… (NVI)

¿Por qué? ¿Para sentirnos mejor con nosotros mismos? ¡No! ¿Porque es la obligación de esta iglesia? ¡No! ¿Para recibir reconocimientos humanos y nos digan que hacemos muy bien? ¡No! ¿Porque nuestros corazones son movidos a compasión? ¡No! Hay algo mucho mayor “en juego” aquí. ¡Somos el Pueblo de Dios como lo cantamos!

Si en realidad amamos a Dios y confiamos en Él, haremos cosas grandes en Su Nombre, algo excepcional… no nos conformaremos con “Señor, ahora te voy a dar una ofrenda sistemática aparte de mi diezmo, otro 10%”, eso sería un comienzo nada más. ¡De su boca nació el universo! Y a través de Su Espíritu mora en nuestro corazón y se encuentra presente en este edificio justo ahora. El Dios Creador del universo está viviendo en tu corazón y me dices que nosotros como el cuerpo de Cristo no podemos alimentar a cada niño del mundo, que no podemos arropar a cada niño, que no podemos construir una casa para cada niño, que no podemos ayudar a las familias separadas a reunirse de nuevo, que no tenemos nada que hacer en la lucha contra el SIDA, que no podemos llevar agua a los miles de millones que no la tienen (y se está muriendo un niño cada 8 segundos por la falta de agua o por agua contaminada, como si fuera un 747 lleno de niños que se estrella cada hora). ¿Quién de ustedes cree que podemos hacer esa diferencia?

Me cae bien Bono, pero estoy cansado de oír a la gente citando a Bono cuando se trata de salvar al mundo, cuando debiéramos estar citando a Jesús, quien de hecho salvó al mundo. No se trata de nosotros contra Bono. Gracias a Dios por Bono, ya que está haciendo más que la mayoría de los cristianos, incluso me han dicho que es cristiano. No lo sé. Lo que digo es que cuando se dice “SIDA”, “África”, la gente en muchas partes del mundo dice “Bono”, o en nuestro caso, si se mencionan a personas con discapacidad, en sillas de ruedas, con algún déficit mental, ¿en qué piensan? Teletón, Fundación Azteca, Fundación Televisa. Y eso mueve algo dentro de mí; la campaña de la Cruz Roja es fantástica, pero ¿qué de la campaña del Reino que está entre nosotros ahora?

American Idol hizo unas funciones especiales para donar dinero a África y lograron recolectar 120 millones de dólares. Nosotros como iglesia tenemos el potencial de ayudar mucho, de ayudar en la erradicación de muchos problemas. Es cierto, es abrumador allá afuera, pero prevalece lo que está en nuestro corazón.

Es más que compasión humana, más que obligación, más que sentirse mejor. Es algo que es el corazón de todo.

15. Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. 16 Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis…

Y aquí viene el gran final: “porque de tales sacrificios se agrada Dios”. Esto es lo que agrada a Dios, lo que Él quiere, lo que lo hace feliz, lo que busca, lo que lo emociona, lo hace sonreír, lo que mueve el corazón de Dios.

No es compasión humana lo que buscamos, es más, todo el mundo tiene compasión o debiera tenerla en alguna medida; nosotros lo que queremos es entender quién es nuestro Dios, qué desea de nosotros, qué lo hace feliz, qué lo emociona, qué llena su corazón más que nada, y lo hacemos sea lo que sea.

¡Y Él nos dice qué es! “Dime que soy grande; haz el bien y comparte con los que tienen necesidades, y cuando lo hagas, me harás feliz”.

Al fin de cuentas la adoración es para Dios. ¿Obtenemos algo nosotros de este proceso? Claro. La adoración es para Dios y se trata de Dios. Así que tenemos que hacernos una pregunta acerca de la adoración, sólo una. Y si en tu iglesia o tú mismo no te la estás haciendo, sin importar si eres conservador o te gusta la música contemporánea, puedes estar siendo sólo un consumidor de la adoración. Sólo una pregunta. “Dios, ¿qué es lo que Tú deseas?”. Él desea que todos vean cuán grande es, que todos vengan a verlo, pero para lograr eso debemos salir de la iglesia (físicamente), fuera de nuestra zona de comodidad, de nuestra mente consumidora, hablarle al mundo allá afuera. Esto es lo que busca Dios.

La adoración es para Él, una adoración completa es mucho más que cantar canciones, es una vida de obediencia, una vida de sumisión a su voluntad, una vida que se parece a la de Cristo, en sintonía con su corazón, una vida que va al mundo y se preocupa por la gente dondequiera que están. Vamos con ellos y les decimos “Queremos glorificar a Dios, y ¿cómo lo hacemos? Haciéndote saber que Él en realidad te ama, le importas tanto que te hizo a su imagen, y tiene un propósito y destino para tu vida; y no sabrías esto sin mí porque Él me mandó a sentarme contigo a decirte cuán grande es Él, y escucha, hay un canto que habla de eso y que me gustaría enseñarte: ‘Cuán grande es mi Dios, canta si cuán grande es mi Dios…’”

Ahora la canción cobra vida, cuando toca a alguien. Y ahora los ves despertar a algo de lo que nunca soñaron y Dios se regocija porque eso es lo que desea más que nada; que ese niño sepa que la imagen de Dios está estampada en su corazón y es lo más precioso de toda la creación.

Nos fue dado el regalo de proclamar al mundo acerca de Jesús, pero fuimos creados para adorar a Dios, y ¡lo haremos por la eternidad! Somos unos comunicadores a corto plazo, pero adoradores a largo plazo. Como adoradores tenemos que buscar lo que le agrada a Dios.

Un ejemplo de lo que se puede hacer cuando se tiene el sentir del corazón de Dios, cuando se está consciente de esta enseñanza, es lo que sucedió en el congreso Passion 2007. Varios miles de jóvenes reunidos durante 4 días. Jóvenes universitarios de entre 18 y 25 años. Estudiantes que se supone que no tienen dinero. De 26 países diferentes, orando, cantando, enseñando, aprendiendo, en grupos pequeños. Se les lanzaron 8 desafíos, uno de ellos era extender el Reino a los necesitados de Atlanta con toallas y calcetas. El objetivo era asociarse con 15 refugios en el área de Atlanta y lograron 13 mil toallas y 31 mil pares de calcetas.

Nadie iba a oír de nosotros, pero la gente de los refugios iba a saber que el Reino de Dios se había acercado… ¿algo simple?

Se proyectaba recolectar 500 mil dólares para diferentes proyectos, entre ellos becar a niños, abrir 11 pozos de agua en África, mandar 3000 Biblias a personas en el Este de Asia y orar por los receptores por un año, financiar la traducción del Nuevo Testamento en 3 idiomas hablados en Asia, un centro comunitario en Irak, y operaciones para niños que no pueden pagarlas.

Al final de los 4 días, se recolectó para la Gloria de Dios poco más de un millón de dólares. Recuerden que estamos hablando de estudiantes universitarios, no de profesionistas o personas adineradas. No podemos resolver todos los problemas pero podemos hacer algo. ¡De los 11 pozos se construyeron 52! ¡De las 3000 Biblias se mandaron 4000! ¡En lugar de las 3 traducciones, se lograron financiar 6! ¡De las 51 operaciones para salvar vidas, se lograron 124!

Cuando ponemos la Justicia y la Misericordia (Miqueas 6:8) junto a la Adoración, Dios se pone contento, todos se ponen contentos.

Y de eso se trata la adoración.

Tema traducido y adaptado por un servidor de “Simply Worship”, de Louie Giglio