Esta semana platiqué con dos personas que aprecio mucho sobre el valor que Dios nos da. Entre nosotros nos menospreciamos, o dependemos de la aceptación de otras personas para calcular nuestro valor.

Pero a la vista de Dios, somos su obra perfecta.

Cuando te sientas deprimid@, cuando sientas que no tienes fuerzas para continuar, cuando después de intentar confiar una y otra vez sales siempre chasquead@, ya no sabes qué hacer. Recuerda. Dios siempre ha estado ahí.

Mira con atención este video:

Ah, y una cosa más, “¡Dios no hace basura!” 😉